Estenosis de Canal Raquídeo

  • 0

Estenosis de Canal Raquídeo

Category : Sin categoría

Todo fisioterapeuta trata de forma mayoritaria problemas raquídeos. El motivo de ello es la enorme prevalencia de estos problemas y el considerable beneficio terapéutico que el abordaje manual presta a estas condiciones. Es, sin duda, una de las mayores indicaciones para nuestro trabajo. Sin embargo, el raquis sufre de una gran multitud de afecciones y no todas ellas se benefician por igual de nuestros cuidados.

Se estima que entre los años 2010 y 2040 el numero de personas mayores de 65 años en el mundo se incrementará de 8 al 14% y en los países más desarrollados del 16 al 25%. Los estudios de prevalencia indican que actualmente un 50% de la población mayor de 65 años experimenta dolor lumbar. Estos datos permiten entrever la necesidad de que los que nos dedicamos a “tratar espaldas” estemos cada vez mejor familiarizados en el manejo de “espaldas mayores”. La Estenosis del Canal Raquídeo (ECR) se clasifica en dos subtipos: la primaria, causada por anormalidades congénitas o desórdenes del desarrollo postnatal y la secundaria (estenosis adquirida) producida por cambios degenerativos o como consecuencia de infecciones, traumatismos o cirugía.

La causa más común es la degenerativa afectando de forma predominante los últimos 3 segmentos lumbares. A efectos de este post, hablaremos de ECR refiriéndonos en todo momento a la originada por causas degenerativas.

En mi práctica clínica, lo más habitual es que el paciente llegue diagnosticado y normalmente con pruebas de imagen que lo corroboran. Sin embargo, el diagnóstico clínico y la evaluación de la severidad de la ECR depende primariamente de la descripción de los síntomas del propio paciente y del examen físico dejando las pruebas de imagen como secundarias pero imprescindibles en casos de que se valoren cirugías.

Hay que empezar diciendo que las ECR degenerativas en pacientes menores de 50 años son muy poco comunes en contraste con las ECR primarias o congénitas. Por lo tanto la ECR debe ser considerada en pacientes mayores con historia de síntomas glúteos o en la extremidad inferior exacerbados por la deambulación o la bipedestación y aliviados por la sedestación o la flexión anterior. Si el paciente no empeora caminando es muy improbable que padezca de ECR. El alivio de los síntomas en sedestación en la ECR contrasta con la mayoría de los dolores lumbares inespecíficos que normalmente empeoran con la sedestación prolongada.

Los síntomas pueden ser unilaterales aunque más comúnmente son bilaterales y simétricos. Los pacientes puede sufrir también de dolor lumbar aunque el dolor en las extremidades será más molesto. La postura en la que la extensión aumenta el dolor y la flexión lo reduce. Los hallazgos en el examen físico son muy variables pero predomina la rigidez tanto en columna torácica como lumbar así como de las caderas.

Por lo tanto, si resumimos, la presentación clínica es la siguiente:

  1. Pacientes mayores de 50 años
  2. Dolor gluteo o en extremidad inferior (acompañado o no de dolor lumbar)
  3. Unilateral pero normalmente bilateral y simétrico
  4. Empeora: Caminando, en bipedestación mantenida y extensión del tronco
  5. Mejora: Sentado (totalmente) o con flexión del tronco
  6. Examen neurológico normal
  7. Rigidez raquídea y en coxofemorales

Frente a la percepción de que los síntomas de los pacientes con ECR progresan invariablemente, la historia natural de los tratados de forma conservadora muestra lo contrario estimando una evolución favorable de entre el 30-50% de los casos leves y moderados. Se recomienda un abordaje con cuatro componentes: Educación del paciente, terapia manual, ejercicios específicos y entrenamiento aeróbico. La educación del paciente debe incluir la definición de la ECR el objetivo de la terapia manual y los ejercicios, estrategias de auto-manejo, información sobre el dolor y pronóstico. Se desaconseja utilizar el concepto de estrechamiento del canal y de espacio reducido o “cortado” evitando un énfasis excesivo en las explicaciones anatómicas para reducir conductas de evitación o sobremedicación.


Fisioterapia Arantxa Sanchis