La Fibromialgia y los últimos avances

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La Fibromialgia y los últimos avances

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La Fibromialgia se define como un síndrome que se caracteriza por un dolor generalizado músculo esquelético, trastornos del sueño, trastornos cognoscitivos, trastornos del aparato digestivo, fatiga, depresión y ansiedad, y otros numerosos síntomas asociados a ésta patología. El dolor suele ser difuso, profundo, intenso y en muchas ocasiones difícil de manifestar, en general empeora con el ejercicio físico brusco, el frío y el estrés emocional.

Es más frecuente en mujeres (73-78%) con una media de edad entre los 34 y 57 años. En relación a los síntomas, el desarrollo natural de estos es crónico, aunque el síndrome no es ni una patología progresiva ni mortal.

Se desconoce la causa que origina la fibromialgia. Sin embargo, algunos factores como las infecciones (virales o bacterianas), un accidente laboral, un accidente de circulación que produzca una lesión cervical, una enfermedad simultánea como la artritis reumatoide, lupus o hipotiroidismo podrían desencadenar su aparición. Se estimulan los receptores del dolor, quedan activados crónicamente y, posteriormente, se desarrolla la fibromialgia. Por otro lado, se ha observado en muchos enfermos un descenso de la serotonina y un aumento de la sustancia P, ambas reguladoras del dolor. La enfermedad puede desarrollarse tras de una situación de estrés muy fuerte, por ejemplo después de un primer parto cuando las mujeres tienen que enfrentarse a la responsabilidad que conlleva tener un hijo.

Según la evidencia científica, los pacientes con fibromialgia muestran las siguientes características comunes: dolor muscular, hiperalgesia y alodinia, rigidez, fatiga, parestesias, trastornos digestivos, depresión y sueño.

La diagnosis se realiza mediante un cuestionario para conocer el historial y la sintomatología del paciente. Asimismo, durante la exploración se detectan un conjunto de 18 puntos, denominados puntos dolorosos a la presión, que se repartan en diversas áreas musculares del cuerpo, fundamentalmente alrededor del cuello, codo, rodillas y pelvis. Los análisis de laboratorio son negativos. No producen ningún resultado favorable para diagnosticar la fibromialgia. Sin embargo, sí pueden ayudar a descartar otras enfermedades asociadas como el lupus, hipotiroidismo y artritis reumatoide. Existe el riesgo de confundirla con estas patologías.

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El dolor crónico no es la consecuencia de una disfunción articular, muscular o neural, sino que se deriva de una sensibilización central, consecuencia de los cambios neuroplásticos que se producen en el Sistema Nervioso. El tratamiento debe basarse en la compresión de los cambios neuroplásticos, físicos y psicosociales asociados con el dolor crónico.

Los pacientes necesitan de fisioterapeutas expertos en el tratamiento del dolor crónico, capaces de reconocer y de modificar las creencias erróneas y las conductas de miedo-evitación, así como de instaurar un programa que favorezca el reacondicionamiento físico y un manejo independiente del dolor por parte del paciente.

Los nuevos conocimientos en la fisiopatología del dolor crónico y una aproximación biopsicosocial, nos permite entender mejor los síndromes de dolor crónico y la discapacidad que lo acompaña y nos capacitan para evaluar y tratar a los pacientes que lo sufren y no sólo a las disfunciones que presentan.

 

 

 

 

 

 


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